26 feb. 2010

Unos parrafos para la reflexión

Diether de la Motte en Armonía y en el apartado que dedica a Paul Hindemith hace una interesante reflexión sobre la escucha de gran parte de la música del siglo XX que siempre conviene tener en cuenta:
"La eliminación que hace Schönberg de la consonancia y la emancipación de la disonancia retira de la circulación esos dos términos. Sólo quien oiga rar vez la música de Schönberg y po rlo mismo no esté capacitado para percibirla como un lenguaje en símismo, y en cambio compare cada acorde con aquellos de otra música que le son familiares, puede calificar a Schönberg de disonante"
Lo que viene a decir que el "desagrado" que mucha gente experimenta al escuchar músicas del siglo XX y XXI está motivado por la comparación con el único lenguaje del que tiene referencias, el tonal. Juzgando la música atonal, dodecafónica, serial,... como si se tratase de música tonal no hay duda de que es un cúmulo de barbaridades. Pero es que no es eso lo que pretende el músico "no tonal", el uso del sonido en el tiempo no tiene por que estár solo asociado a las reglas del desarrollo de una tonalidad, sus modulaciones, sus cadencias y sus resoluciones de disonancias. Cuando el oyente consigue entender (más bien sentir) que el lenguaje tonal no es la referencia, la música de los compositores "no tonales" se vuelve maravillosa y sugerente. Podríamos decir que es como ir a un país extranjero y de repente no entender nada, uno se siente perdido y quiere volver a donde entiende y le entienden, pero cuando uno aprende el idioma y puede relaccionarse descubre cosas y personas interesantes.

De la Motte sigue diciendo:
"En cambio, juzga correctamente quien encuentra pasajes disonantes en Hindemith."
Y eso es por que no todos los autores del siglo XX y XXI utilizan lenguajes en los que el uso de la consonancia y disonancia no están presentes. Hindemith es uno de los compositores que "revitaliza" el lenguaje antiguo con un prisma totalmente moderno. Hay centros tonales pero tampoco es tonal, hay resoluciones de disonancias pero no hay "tónicas", hay cadencias pero no en el mismo plano que las clásicas,...

El análisis nos ayuda a comprender de qué manera ha llenado el compositor el tiempo de sonidos. Pero el análisis no debe ser sólo de etiquetas, de clasificaciones, sino que estas nos deben ayudar a comprender la obra para escucharla, tocarla, y de esa manera interpretarla (el oyente también es intérprete si escucha activamente). Una vez comprendido el mensaje llega el momento de juzgarla según diferentes parámetros.

Así pues la "dificultad" de la escucha de la música del siglo XX y XXI no está en la música en si, sino en la capacidad de los oyentes de entender más lenguajes y enriquecer sus experiencias artísticas, el paso previo es el conocimiento de los recursos de cada lenguaje. Y es que hay que tener algo más que dos orejas....