22 nov. 2010

Las primeras manifestaciones polifonicas


No está claro en qué momento comienza la práctica de la polifonía pero el primer documento conocido escrito es Musica Enchiriadis que nos habla de una interpretación a dos voces improvisada realizando movimientos paralelos.
De esas prácticas comienzan a desarrollarse formas de cantar en organum que darán lugar a otros géneros como el discanto, organum florido, conductus y finalmente el motete.
El organum alcanza su explendor en el siglo XII en dos grandes centros de peregrinación como son San Martial de Limoges y Santiago de Compostela. Aparte de su importancia religiosa los centros de peregrinación suponen un punto de encuentro de culturas y prácticas musicales diversas que cristalizan en la música de peregrinos y en el enriquecimiento de la música para el culto.
Será en en el norte de Francia s XIII de la mano de los maestros de la catedral de Notre Dame Leonin y Peortin, como nos cuenta Anonímo IV, cuando ese organum se contagie de las prácticas de la música profana y popular adquiriendo dimensiones monumentales y dando lugar a tres géneros:
- organum florido,
- conductus y
- motete.
El motete nacido de las vocalizaciones sobre los grandes melismas pronto se convertirá en el género preferido y relegará al organum al papel de música antigua y pasada de moda. El motete comienza a contagiarse de ciertos excesos como el superponer melodías diversas, en diferentes idiomas y con pocas relaciones entre ellas. Este gusto por el caos musical y una cierta aleatoriedad llevará a los músicos flamencos a proponer la creación de una música basada en las proporciones propias de todo arte, siguiendo un orden y una lógica al igual que la creción de un arquitecto. Dicho movimiento en el sXIV conocido como Ars Nova precede al Renacimiento que reaccionará tanto a la música anterior como a la del Ars Nova.