29 ene. 2011

Renacimiento II

Tras la Reforma de Lutero la música religiosa comienza un proceso de transformación. Del mundo luterano surgen los conocidos como corales. Un coral (aunque muchas veces se confunde) es una melodía utilizada en los actos religiosos protestantes. El propio lutero recopila algunas de esas melodías y compone otras. Estas melodías son tomadas de 3 fuentes:

- Melodías del canto gregoriano sometidas a tratamiento rítmico y con texto ahora en alemán.
- Melodías de canto profano cuyo texto se cambia por uno religioso (Contrafacta)
- Nuevas composiciones melódicas.

Como el resto de música, las melodías corales (para ser cantadas en coro) comenzaron a ser sometidas a tratamientos compositivos própios de la época, desde el motete imitativo, hasta la composición homofónica. La principal diferencia con la música católica es que si en esta la melodía de referencia solía colocarse en el tenor, en la música protestante se coloca preferentemente en la parte superior dando lugar a lo que se estudia tradicionalmente como "armonización de la melodía".

Ante la Reforma de Lutero el mundo católico reacciona con la llamada Contrarreforma. En el mundo de la música se trata de evitar el artificio, el cromatismo y devolverla a la pureza del gregoriano. Aún así no se renuncia a la polifonía aunque esta ahora busca la claridad de la línea, la sencillez y la emoción sin artificio. A pesar de las limitaciones impuestas compositores como Palestrina o Victoria consiguen obras de gran expresividad y riqueza emocional que han sido tomadas como modelos para el estilo polifónico religioso desde el siglo XVI hasta nuestros días.



En el mundo de la música profana la polifonía empieza a derivar hacia una polifonía homofónica que crea sensaciones de acordes. La música instrumental comienza a tomar fuerza separándose de la vocal y es de extrema importancia la improvisación tanto de adornos melódicos como sobre bajos comunes en la época. Tomás de Santamaría que ocupa puesto como músico en la iglesia de San Pablo en Valladolid escribe uno de los tratados instrumentales más importantes de la historia de la música "Arte de Tañer Fantasía" (Valladolid, 1557). En él además de abordar las prácticas interpretativas de la época nos introduce en la  forma de glosar melodías e improvisar a partir de bajos. Tañer fantasía, glosar, yr a oído, facer differencias,  son formas de expresar formar de crear música al instante que hoy conocemos con el nombre genérico de improvisación.

Entre los bajos estandar para improvisar se encuentran los famosos pasamezzos, la romanesca (Guárdame las vacas) o la Folía. Muchos de estos romances y danzas tuvieron  su continuación en la suite barroca.