3 mar. 2010

La segunda balada de F. Chopin

Una interesante obra de Chopin que nos muestra todo el poder de su genio. El comienzo pastoral bajo un ritmo monótono de danza popular con modulaciones por terceras empieza a insinuar la batalla entre la tonalidad de FaM y lam. El final de la primera sección con una cadencia en la que el acorde de dominante se presenta con 13ª formando un acorde por 4as que tanto será después imitado (ver Skryabin) termina resolviendo en un arpegio del acorde de tónica que repite la tercera (la) de manera insistente como una premonición de lo que va a ocurrir. (Schumann afirmaba que la primera versión de la balada terminaba aquí y que lo demás fue añadido posteriormente, en ambos casos el final es sobre la)

Chopin Balada nº 2 en FaM/lam

La segunda sección se inicia con movimientos contrarios, polirritmías, notas pedal, acordes de 7ª disminuida, melodías de trombón… que presentan un ambiente de lucha y caos dirigiéndose a una llamativa y angustiosa cadencia frigia tras la cual un obstinato diluye la sonoridad frígia entre acordes que ya parecen mixturas (ver Debussy) volviendo a la tonalidad principal.

La tercera sección se inicia con el tema principal que es interrumpido bruscamente para reanudar el pasaje cadencial con la 13ª (acordes por 4ªs) que resuelve inesperadamente en una 7ª disminuida tras la cual empieza un pasaje de desarrollo caracterizado por las modulaciones por enarmonía, el uso del canon, la cita del tema principal en el registro del cello, conformando una forma simétrica que nos devuelve a la tonalidad principal.

La cuarta sección es una especie de simetría de la segunda que comienza con un pedal de la pero que, en este caso no es de tónica sino de dominante de re, el pedal se mantiene y se transforma en pedal de la tonalidad que va a resultar vencedora de la lucha titánica: lam. Tras el triunfo de esta tonalidad (III grado modal para los muy teóricos) la obra se sumerje en la región más grave mediante trémolos y citas del tema principal en el registro de los metales graves, para terminar en un descenso con trinos al unísono desde la dominante a la tónica y desembocar en una especie de vals diabólico, quinta sección,  plagado de series de sextas cromáticas, acordes de 6ª aumentada sin resolución y oposiciones de fuerzas inspiradas en la segunda sección. Un acorde agónico de 6ª aumentada francesa interrumpe todo quedando en silencio y retomando el tema principal en la tonalidad de lam donde suena lúgubre y distante, recordando el arpegio que inició toda esta lucha justo antes de la cadencia final.

Citando de nuevo a Schumann la balada podría estar inspirada en una de las baladas literarias del poeta polaco Adam Mickiewicz “Baladas y Romances”. (Esta obra llegó a las manos de Chopin, quien escribiría en 1836 una pieza para piano solo titulada “Balada sin palabras”, hoy conocida como Balada nº1) Según el mismo Schumann la historia que inspira esta música es el poema “Switiz” en el que Mickiewicz narra como una apacible aldea polaca es engullida por las aguas de un lago encantado. Chopin nunca fue partidario de mostrar asociaciones entre música y literatura, no puso nombres de tipo descriptivo o programático a sus obras.

Sabiendo que la obra está dedicada a Schumann y lo que este nos contó en secreto de ella es hora de volver a escuchar la obra e intentar entender el significado de los datos teóricos del análisis musical.